martes, 24 de enero de 2012

Venezuela: Mi Patria Necesita Urgente Cuidados Intensivos



Nací en el año 1976 en un hermoso y próspero país llamado Venezuela, país considerado los Estados Unidos de Sudamérica para ese entonces. Cientos de inmigrantes de muchas naciones tenían como destino esta bella tierra de abundancia. Portugueses, españoles, italianos, árabes, chinos, colombianos, entre muchos otros, veían a ésta como la tierra de las oportunidades.

Soy hijo de dos de esos inmigrantes provenientes de Colombia, que en el año 1975 sintieron que lo mejor para ellos y para su progenie era salir de un país que para entonces se encontraba sumido en la más grande ausencia de posibilidades, en una pobreza tanto material como espiritual y en una incipiente ola de violencia que cobraría cientos de miles de vidas inocentes en los siguientes 25 años.

Venezuela era el símbolo de la esperanza para muchos, con su gran bonanza petrolera, con sus subsidios, con su “ta’ barato, dame dos” y en especial con ese paternalismo gubernamental que predominaba (y predomina aún) en la sociedad venezolana. Hacer negocios en Venezuela entonces era, como se dice en esa bella tierra, pegarle un tiro al suelo. No había nada a lo que no se le pudiera sacar provecho.

Pero mientras el disfrute cegaba a la gran mayoría de los venezolanos con esa abundancia ilimitada, adormecidos del deber y de la expansión de su ser, aislados por completo de la responsabilidad de su rol como ciudadanos y del aporte que implica el pertenecer a un estado y el ser parte de una sociedad interdependiente, ensimismados y absortos en la plena satisfacción personal, mientras todo esto acontecía, detrás de bambalinas se estaba gestando la semilla de la que brotaría un futuro incierto para la población. Sólo aquellos con la sartén agarrada por el mango podían “ver” lo que le esperaba al país. Muchos de estos se apertrecharon y “dejaron el pelero a tiempo” con los bolsillos full. Otros se quedaron: algunos para hacer su mejor esfuerzo por el país, algunos a ver qué más se le podía exprimir a este país en decadencia.

Crecí entre Venezuela y Colombia. Estudiaba en Bogotá y descansaban de mí enviándome a Valencia en las vacaciones. Siempre me sentí mejor en Venezuela. No sabía por qué. Sentía una gran ausencia de preocupación por las cosas básicas. Expresiones como: “Hoy no tenemos suficiente comida para los 13 que vivimos aquí” o “Aguántese, mijito, con ese par de zapatos hasta que tengamos para cambiarles la suela” jamás las escuché cuando estaba de vacaciones en Venezuela. Me sentía más relajado, sin presión alguna por aquello de que me fueran a “robar” para sacarme los órganos y dárselos al hijo de una pareja rica en Francia (cuento muy común en Colombia en aquella época. Tal vez era un cuento estilo Hermanos Grimm para que los niños no salieran al “bosque” y así evitarle problemas costosos a las familias). En Venezuela era transparente el asunto de qué comeremos o qué beberemos o dónde viviremos. Todos tenían acceso a todo por muy bajo precio.

El poder adquisitivo del venezolano era alto en los 70s y 80s. Uno de los mayores ingresos per cápita del mundo para entonces. La relación cambiaria dólar - bolívar era de 1 a 1. Ir a los Estados Unidos era para los venezolanos como ir a Colombia, o más claro aún, como ir de Caracas a Margarita o a Maracaibo. Fines de semana en Miami y Orlando, “ya vengo, voy de compras a Nueva York”. Qué nota. Qué abundancia. Qué inconciencia. Qué pérdida. 

Pero, ¿por qué de repente las cosas cambiaron tan radicalmente? ¿”De repente”? ¿Es justo decir “de repente”? Descubrí con el tiempo que no es el país ni sus recursos lo que hacen a una nación grande, sino su gente. Además descubrí que no es suficiente con que esa gente sea “chévere” o sonriente o alegre (que son expresiones externas de un sentir interior y que no cuesta nada expresarlas), sino que es imprescindible que sea también gente trabajadora, responsable, visionaria, consiente de su rol y generadora de acción continua en aras de un mejor país. También descubrí que los cambios no ocurren “de repente”, sino como consecuencia de una serie de decisiones de varios o muchos, en el caso de Venezuela, sistemáticamente ejecutadas con una sola premisa como ancla: el beneficio personal.

Sin control, sin límites y sin símbolos patrios en el corazón, la gente que decía: “no me des, pero ponme donde hay”, poco a poco fue destruyendo la moral, la economía y las raíces de este pueblo. Con el tiempo esa cultura hermosa y progresista que se había comenzado a desarrollar por allá en los 50s y que se encontraba en ascenso empezó a declinar.

Violencia y más violencia. “Maten a esos hijuep*tas”, gritaba CAP a sus generales desde La Casona durante el Caracazo, momento que no fue más que el pueblo expresando que no estaba dispuesto a asumir su responsabilidad de autosuficiencia y que no toleraría incrementos en los precios porque el gobierno estaba en el deber de mantenerlo, como hasta ese momento había acontecido. Tres años más tarde se enfrentarían leales y rebeldes en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992 a la que Ángela Zago llamó en libro de 1998 La Rebelión de los Ángeles, rebelión que comenzó a gestarse por allá a finales del año 1983 con la formación de una sociedad secreta con Chávez como uno de sus fundadores en las inmediaciones del Samán de Güere y que tenía como fines sacar a la “oligarquía pro-imperialista” del gobierno y tomar ellos el control. En 1998 esa transición se dio por la vía electoral y vaya que mejoró la situación con ese cambio.

Para la época del Caracazo ya teníamos 5 años viviendo en San Blas Viejo, Valencia. Sí, el mismo San Blas de los famosos Malpica y Arismendi (una vez el Chivito me dio la cola –gave me a ride- en su Ninja). Yo estudiaba, salía a jugar pelotica e’goma y chapitas, a caerme a golpes por un fuerte y a hacer todo lo que un teenager de 13 años hace (entre lo que hubo muchas cosas de las cuales no estoy orgulloso). Bonny Cepeda, Sergio Vargas, Daiquirí, Wilfrido Vargas y Las Chicas del Can eran, entre tantos, los cantantes que llenaban de sonido las fiestas en ese entonces. Me gustaba dormirme bajo el peso de los megahertz de Latina 99.1 FM. Qué programación más buena, caramba. Todavía estaba el 1x1 en la radio nacional: por cada canción extranjera que se “play-ara” era ley “play-ar” una nacional, entonces se inundó la radio de talento venezolano: Elisa Rego, Karina, Kiara, Musiquito, Colina (Colina! Imagínense lo fácil que era hacer negocios en Venezuela!), Carlos Mata, Sergio Pérez, Adrenalina Caribe y su hermano Yordano. En fin, un sinnúmero de artistas locales que llenaron de alegría y ritmo las emisoras y teatros de Venezuela.

Es inevitable conectar el momento social que vivía Venezuela con la música que sonaba entonces. Pareciera que un hilo entretejiera música y momentos hasta diseñar un bello tapiz de memorias coloridas. Lo mismo ocurre con el olfato, que de acuerdo a los expertos, es el sentido que más conexión tiene con la memoria: ¿qué venezolano no recuerda el jabón de yodo? ¿el del empaque negro y letras amarillas? ¿O el olor de los perros calientes de la calle del hambre? ¿O cuando ibas por la Francisco Fajardo hacia La Urbina y pasabas por la Polar de Los Ruices y te pegaba el olor a malta?

Cuando pones todo eso junto en tu mente y la gravedad hace que ese pensamiento caiga hacia el corazón, te visita una emoción llamada nostalgia. Mientras estás habitado por la nostalgia tu rostro comunica una sonrisa tenue que más parece un esbozo de tristeza, una luz amarilla en el semáforo emocional, indicando que estás a punto de necesitar un pañuelo. Pero, ¿qué ocurre cuando en medio de esa nostalgia aterrizas a la realidad en la que se vive en Venezuela, ya sea con un texto que te llegó, un Tweet, un email (ninguno de los cuales existía en otrora)?

Parece que la nostalgia y la realidad mantienen un conflicto milenario entre ellas y no son buenas compañeras la una de la otra. Me da la impresión de que no pueden co-existir en un mismo momento y corazón. Porque cuando llega el momento en el que coinciden, aparecen otras emociones como la rabia, la frustración y la tristeza, y todas ellas tienen sus luces y sombras, pero parece que los seres humanos tendemos a pararnos en las sombras de nuestras emociones y este juicio nos trae de regreso al tema central de este artículo: el pueblo venezolano está pasando por un proceso de encuentro entre estas emociones. El país ha cobrado un estado de ánimo y se ha apropiado de él. Es imposible esconderlo, porque está por doquier. Está en cada persona, en cada interacción, en el nivel de atención al cliente, en la calidad de los servicios públicos y en muchas otras cosas más. Esa cordialidad que caracterizaba al venezolano ha mermado como producto de estos cambios que se han suscitado con el pasar de los años y se percibe en la agresividad al manejar, en las malas caras de los dependientes a los clientes, en la desconfianza al hacer negocios, en la forma en la que se hacen reclamos por servicio. Estas tendencias parecen estar pasando a formar parte de nuestra cultura. Si esto es verdad, es muy triste que así sea. Se está alterando la genética social y cultural de la nación. Se está agregando o quitando un cromosoma a la cadena de ADN de la sociedad venezolana. En otras palabras, está cambiando para siempre.

Pero la interrogante es si ese cambio podría ser bueno. La evidencia demuestra que no (el año 2011 cerró con más de 19 mil homicidios, por ejemplo), pero un optimista podría decir que es una experiencia de la cual se puede aprender mucho y que nos ayudará a madurar como pueblo. Puede ser verdad. El asunto es que la madurez no es gratis y el precio que se pague por ella debe valer la pena en términos de resultados obtenidos y luego de los 13 años de chavismo (u oscurantismo) más los 40 y tantos años de democracia demagógica no pareciera que haya evidencia de una “madurez” lograda por el pueblo; antes bien, lo que se evidencia es un tremendo retroceso en términos de civismo y sociedad. Las guerras, por ejemplo, han catapultado a otros pueblos hacia el desarrollo. Se esperaría que ocurriera lo mismo con la situación que ha tenido Venezuela en todos estos años. Pero no es así. Otra vez, hay más retroceso que avance. Más señalamiento que toma de conciencia. Más culpa que responsabilidad.

Entonces, ¿hacia dónde se dirige Venezuela? Si partimos de la premisa inicial de que un país es grande por su gente y no por sus recursos, ¿hacia dónde va este país? Si es del pueblo de donde salen los gobernantes, ¿hacia dónde se dirigirá esta nación?

Me acuerdo que a los 16 años mi mamá vivía en una urbanización en Valencia llamada Lomas de Funval. En ese entonces nos quedábamos los panas sentados en las bancas del bulevar de la urbanización hablando hasta tarde, y una vez hasta nos quedamos dormidos de sábado para domingo cada uno en una banca. No hubo novedad. Hoy cada casa en esa urbanización parece una fortaleza y cada vez más familias están saliendo de ese lugar. En una ocasión hubo una fiesta de 15 años y yo era parte de la cuadrilla. Un grupo de “panas” que no fueron invitados quisieron entrar en la fiesta “a lo bravo” y con unos tragos de más encima; nosotros no se los permitimos, así que se formó una pelea grupal (de esas que me encantaban) y nos dimos hasta en la cédula. Luego de la pelea el grupo no deseado se fue, la fiesta siguió y al día siguiente me los encontré en el bulevar y ¿saben qué pasó? Nos saludamos como si nada hubiera ocurrido. ¡Qué nobleza! ¡Eso ya no existe en Venezuela! Si ese escenario se hubiera dado hoy, por lo menos 12 tiros más 1 me hubieran dado. ¿No es eso verdaderamente triste? ¿No es una perdida socio-genética gravísima? ¿Hacia dónde se dirige esta gran nación?

Hoy día al ver que todo esto ocurre ante el ojo inmutado del presidente, su séquito y su supuesta “revolución bonita” causa verdadera indignación. Mientras miles de familias pierden a sus seres queridos en manos del hampa común y del crimen organizado, el gobierno no muestra un ápice de inquietud ante ello ni muestra en lo más mínimo una respuesta efectiva que satisfaga las demandas de la justicia. Al contrario, la impunidad se ha apoderado del sistema, la anarquía de las calles y la corrupción de los corazones de quienes dicen gobernar, dejando sin empresa a luchadores cuya vida y años se han desgastado en la forja de sus proyectos y compañías los cuales pierden sin derecho a “pataleo” cuando el gran dictador de la patria pronuncia arrogantemente y con satisfacción casi orgásmica la palabra “exprópiese”.

Mi esposa e hijos salieron para Venezuela el 2 de enero de este 2012 para estar dos semanas allí con el fin de renovar el pasaporte de mi hija mayor y aprovechar visitar a la familia (creo que fue al revés). Preparé un poder y lo apostillé para que mi esposa pudiera llevar a cabo todos los trámites sin problema alguno (de acuerdo al mundo según Johnattan) ya que yo no podía ir con ella por asuntos profesionales. Llegó el momento de la tan ansiada cita con la ONIDEX para el trámite del pasaporte y la respuesta fue: “¡pa’tras! No está visado por un abogado, vaya y lo visa”. Fue y lo visó. Regresó. La respuesta: “la firma del abogado que lo visó no está registrada en el sistema de la ONIDEX porque es un recién graduado” (¡y a mí qué cara*o me importa que sea un recién graduado! ¿Tengo cara de que fui a su acto de graduación?). Había que esperar a que la firma del abogado que lo visó se registrara en el sistema. La mandaron ir un sábado por la mañana (ese día la familia la había invitado a ir a la playa después de más de dos años sin ver el mar) así que fue el sábado y le dijeron que tenía que renovar las partidas de nacimiento y que la firma del abogado aún no estaba en el sistema (¡¿dónde y cuándo han escuchado que una partida de nacimiento se tiene que renovar?!), así que no se pudo ese día, tampoco se pudo ir a la playa. El lunes mi esposa fue, “renovó” las partidas de nacimiento y le sacó las cédulas a los niños (todo un día en eso). Regresó al día siguiente y ¿saben qué? La firma del abogado aún no estaba en el sistema. Le dijeron inclusive que tenía que ir a Caracas a resolver esa situación. Pero pasó lo que tenía que pasar: mi esposa se quebró y no aguantó más, les dijo cuatro vainas y se fue.

Me contó su via crucis por Skype y concluimos que debido a lo importante de la diligencia era necesario que me apersonara a Valencia para resolverlo, ya que evidentemente no se resolvería como lo habíamos estado haciendo. Llegué a Bogotá proveniente de México el lunes a las 02:00 horas y salí para Valencia 15 horas después. Lo primero que hicimos fue ir a solventar la situación. Al llegar lo primero que nos dicen es que la firma del recién graduado no aparece aún en el sistema (No… ¡qué novedad!), entonces les dijimos que ya no era necesario pues el padre de la criatura estaba presente. Me pidieron mi cédula laminada (aunque el requisito dice “fotocopia de cédula de ambos padres”) y no la tenía, pues se me había perdido mientras estaba en Bogotá y nunca me preocupé por sacarla otra vez. Digamos que esto fue culpa mía. La respuesta: “Vaya saque su cédula y venga otra vez”.

A la mañana siguiente madrugué a otra oficina de la ONIDEX para tramitar mi cédula. Llegué a las 05:30 y ya tenía una fila de 25 personas por delante. En la página web dice que los horarios son de 08:00 a las 16:00, pero lo que no dice es que el personal tiene que desayunar, reposar, conversar y amenizar la mañana antes de abrir y evidentemente toda esa fiesta social comienza a ocurrir a las 08:00 horas. Lo cierto es que abrieron las puertas a las 09:02 minutos de la mañana, con más de 100 personas en la fila, y esta fila pasaba por el frente de un terreno lleno de basura descompuesta, y ¿adivinen a quién le tocó estar desde las 05:30 hasta las 09:02 de pie en frente del terreno? Salí a las 10:40 de esa sede y luego de llegar a la casa de mi suegra y comer algo, salimos para la otra oficina de la ONIDEX para tramitar el pasaporte. Llegamos y luego de un largo tiempo de espera (como todas las veces anteriores) nos atienden y nos hacen pasar. Yo no lo podía creer. ¡Estaba tramitando el pasaporte! En medio del calor insoportable, las malas caras y el trato dictatorial por fin nos entregaron el comprobante del trámite para retirarlo 20 días después.

Debido al tiempo perdido en toda esta burocracia y falta de interés en ayudar, la visa de los niños tiene que esperar, lo que nos lleva a la necesidad de conversaciones de petición de excepciones al director de la escuela de los niños (cosa que nunca me ha gustado hacer). ¡Pero tenemos el comprobante de que tramitamos el pasaporte! ¿No es genial?

Mi esposa hizo seis diligencias relacionadas con el pasaporte y juntos hicimos tres. ¿Creen que es normal que tenga que ser así? Y pensar que a veces los muchachos pasan por alto todo esto que uno hace por ellos…

Ahora, la pregunta es ¿qué tiene que ver nuestra experiencia con el pasaporte con el cambio que se está verificando en el país y a la cual le he dedicado tanto tiempo en este artículo? Es la misma relación existente entre los dolores de cabeza frecuentes y un tumor en el cerebro. Los síntomas que se están manifestando en cada organismo público, en el trato entre la gente e inclusive entre los miembros de muchas familias, es solamente la somatización de un cáncer que inunda el país, y es casi esotérico lo que voy a decir, pero éste cáncer social y cívico pareciera estar simbolizado en la enfermedad que padece el presidente.

Varones hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué tenemos a nuestro alcance hacer que pueda tener un impacto positivo para el cambio que se requiere? Venezuela necesita urgentemente entrar en la unidad de cuidados intensivos. Está enferma. Está muy grave. Está muriendo. Ese cuidado sólo puede venir con un cambio en sistema de gobierno y con la desaparición de esa filosofía e idealismo fútil que se ha tratado de impregnar en las mentes de los nobles venezolanos. Ese cambio representa la entrada de Venezuela en la unidad de cuidados intensivos, momento que será crítico para su recuperación y tiempo en el que no podremos esperar mucho del país. Pero una vez recuperado volverá a ser la tierra de la abundancia, la tierra prometida, la tierra de las oportunidades y miles de venezolanos que hoy viven en el exterior volarán como bandadas de pájaros hacia la patria que los vio nacer para ayudar en su reconstrucción. Venezuela tiene mucho que dar, tanto para dentro como para afuera, pero primero tenemos que limpiar el vaso en su interior para poder ser recipientes idóneos de la dignidad, integridad y honestidad que se requiere para que ésta sea una sociedad ejemplar y de talla global.

¿Y cuál sería mi rol y tu rol en todo este proceso de recuperación? En este momento sólo una cosa. Votar por ese cambio. Necesitamos entender que el ejercer el voto no es un acto político, sino un acto cívico. Puede que tu seas apolítico y está bien, pero ello no significa que hayas perdido tu derecho y tu deber al sufragio. Por no votar es que el país está en manos de este dictador y tu y yo y muchos estamos sufriendo las consecuencias. Quejarnos no sirve. Actuar es la solución y la solución es sencilla: inscríbete, asiste y vota por quien más te conecte. No te quejes mientras estás en la fila para votar, no te quejes del sol, del calor, de lo malo que está el pavimento, de las malas condiciones de la escuela en la que te tocó votar, del tiempo de espera. No te quejes. NO TE QUEJES. Sonríe y ten una actitud positiva todo el tiempo.

Quisiera concluir con un extracto del blog http://venezuelalbr.blogspot.com:  

“La enfermedad del poder galopa en este régimen “ y-que-bolivariano” anciano y debilitado, que remató con suma decadencia nuestro siglo veinte y lucha por trascender en el veintiuno. Pero no lo hará, pues al igual que Castro, Gómez y Pérez Jiménez , por sólo mencionar a tres de nuestros corruptos ancestros militares, Chávez ha convertido su mando en un poder monárquico, autorreferente, personal, dirigido a sí mismo, ensimismado que, como todo lo individual, se desvanece por enfermedad, por exilio o por muerte.

En el 2012 tenemos la oportunidad de superar este período de gobierno anárquico (algún politólogo explicará mejor ese oxímoron), que fue capaz, en trece años, de retrotraernos al último tercio del siglo XIX. En esos tiempos, los militarzuelos (algunos venerados como héroes con sus nombres en calles y hasta estados) que gobernaban promovían las luchas internas, conspiraban creando constituciones que les alargaran su estadía en el poder y se complacían asesinando a sus adversarios.

Pero, ¿cómo evitar que este cíclico virus reaparezca en medio siglo, cuando Pablo Pérez, Henrique Capriles, Leopoldo López o María Corina Machado sean un recuerdo amable en los pasillos de Miraflores? Una posible respuesta la consignó Karl R. Popper en 1945, al sugerir que se debe “reemplazar la pregunta ¿quién debería gobernar? Por ¿cómo podemos organizar las instituciones políticas, de tal manera que se impida a los gobernantes malos o incompetentes hacer demasiado daño?”.

Esa pista, legada por el pensador británico, podría ser trabajada en la Mesa de la Unidad para generar una propuesta de reingeniería política, avalada, aceptada y adoptada por los hoy pre-candidatos, pues ¿de qué le servirán al país estupendos planes económicos, pólizas contra la reelección o maravillosos proyectos educativos si dejamos abierta la puerta institucional a los caudillos que habitan en nuestros propios genes y que emergen cuando el ambiente les provee resentimiento, impotencia e indecencia?”


Destaca aquellas cosas buenas y comienza a sembrar esa cultura progresista en tu propio entorno. Si lo haces tú, tu hermano o hermana, tu mamá (sí, la tuya), tu papá, tu primo, tu compadre, tus panas, tus vecinos, pronto esa actitud se viralizará y tendremos la Venezuela que queremos, de adentro para afuera, Como Deber Ser.



  

domingo, 8 de enero de 2012

El Poder de la Filosofía Personal en el Rol del Líder


Tu filosofía personal es esencial para influir en las personas que te siguen en tu negocio de MLM y en la vida en general.

Una de las más grandes aspiraciones de muchas personas es poder llegar a influir en los demás al punto de inspirarlos a cambiar sus vidas. No obstante, para tener éxito en esta aspiración es imprescindible tomar en cuenta aquellos rasgos de carácter que nos habitan desde hace mucho y que han llegado a ser transparentes para nosotros. Estos rasgos de carácter son las herramientas emocionales que poseemos para hacer el trabajo y algunas son muy buenas; pero otras tienden a destruir más que edificar.

Vamos a pasearnos por algunos (no todos) de los rasgos de carácter clave en un líder. 

La forma como tratas tu cuerpo, especialmente la forma como lo nutres, independiente de si tomas o no suplementos, es un indicador de tu carácter y del respeto que sientes por ti mismo. Cuando te tratas con respeto a ti mismo y lo evidencias en tus hábitos alimenticios y en la ausencia de vicios, estás enviando un mensaje claro a quienes ofreces ser su líder de que les tratarás con el mismo respeto, así como de tu reverencia y conciencia por la maravillosa herramienta de trabajo que es tu cuerpo.


Este es sólo uno de los aspectos que tu filosofía personal debe abarcar.

Toma en cuenta también la forma como te relacionas con el dinero. ¿Te has preguntado alguna vez desde dónde te relacionas con el dinero? ¿Desde la escasez o desde la abundancia? Este es otro gran indicador de tu carácter. Si tiendes a gastar desenfrenadamente el dinero, o realizas compras impulsivas de artículos o servicios que no necesitas; o si por el contrario, en el otro extremo del espectro, no compartes de tus bienes ni ayudas a otros porque piensas que te quedarás sin nada, estás esbozando rasgos que necesitas analizar y conductas que debes observar detenidamente, porque éstas están hablando a gritos de ti. El dinero es un medio para el logro de muchas de las realizaciones más importantes de la vida. Pero es sólo eso: un medio. No obstante, no por ello debe ser tratado con menosprecio (mostrando tal vez un autoproclamado “desapego” al dinero), sino con respeto, ya que éste representa una de las más grandes energías en nuestro universo y le da a la persona que lo posee, mucho o poco, la capacidad de ayudar a otros. Al usar el dinero con el fin de edificar tu vida y ayudar a otros en el proceso, estás demostrando una gran madurez, desapego a lo material, y mucha compasión y amor por los demás. ¿Te gustaría trabajar con alguien que tenga estos atributos de carácter? 

Las cosas que dices acerca de otros en su ausencia. Este es quizá uno de los rasgos que más contribuye a lograr o no influir sobre los demás. Las personas tienden a respetar, a escuchar y a dar autoridad a aquellos que edifican al ausente. Esto al mismo tiempo genera el pegamento de las relaciones: La Confianza. Siempre confiarás en alguien que sólo hable bien de los ausentes y que les defienda cuando ellos mismos no pueden hacerlo.

Me gustaría ilustrar este principio con el siguiente ejemplo. Te encuentras en un grupo de trabajo y resulta que alguien que no se encuentra presente en ese momento ha cometido un error. El líder del equipo no deja de ver el error como una falla y es consiente de que se debe resolver la situación, pero en lugar de comenzar a calificar de esto o de aquello a que quien lo cometió y a resaltar sus debilidades, comienza a analizar el escenario y a pensar en cómo ayudar a esa persona a que no vuelva a cometerlo: qué podría necesitar aprender, qué situación pueda estar pasando en lo personal que afectó su desempeño, qué factores externos influyeron en su decisión; y al mismo tiempo resalta los logros de este individuo en el pasado. Cuando alguien del equipo intenta personalizar el error y ponerle la etiqueta de culpable al “pecador”, el líder de inmediato, pero de forma cortés, lo interrumpe y pasa a resaltar las virtudes de aquel e indica al potencial acusador que lo importante es poder salir adelante y corregir el curso, más que fijar la culpa en alguien.

¿Qué pensarías de un líder así? ¿Confiarías en él?

Tal vez uno de los más grandes atributos en un líder es el servicio y tal vez el ejemplo más grande servicio que ha evidenciado la historia humana es Jesús. El momento en el que Él lavó los pies de sus Apóstoles es una muestra de este servicio. Aunque no tenía por qué hacerlo, Jesús decidió que ese acto daría una poderosa lección a sus discípulos en relación al tipo de liderazgo que Él quería enseñar. Al final, la lección de liderazgo de servicio fue consumada con su propia muerte en la cruz como resultado del amor desinteresado por su gente.

El liderazgo basado en el principio del servicio es un poderoso medio de influencia. Muchos temen que si sirven a quienes lideran perderán autoridad, pero el efecto es completamente opuesto. Permítanme relatarles una experiencia que viví y que ilustra este principio. Hace años, me encontraba en casa de un gran líder a quien respeto, amo y a quien debo gran parte de lo que soy, compartiendo la mesa con él y otras personas. Éste gran hombre no sólo es un líder en lo personal, sino que es uno de los Top Achievers de su compañía de MLM, primer Diamante en el país, con muy, muy altos ingresos. Adicionalmente, para el momento era uno de los más altos líderes de nuestra Iglesia, respetado por la gente y la comunidad. Luego de terminar la comida, él pidió permiso y se puso de pie, se colocó el delantal y comenzó a recoger los platos. Después pasó con la jarra del jugo en su mano preguntando quién deseaba tomar más y sirvió a aquellos que levantaron su vaso. Tomó un trapo húmedo y limpió la mesa. Se remangó la camisa y comenzó a lavar los platos. Pero lo más hermoso de todo lo que estaba ocurriendo es que no era un acto para impresionarnos, sino que era un hábito en su carácter. El servicio era parte de la esencia de su ser.

Me maravillé al ver esta escena. A partir de ese momento respeté mucho más a esa persona por quien ya sentía mucho respeto y le di mucha más autoridad. Sentí que su poder de influencia sobre mí era mayor y estaba más abierto a escucharle y a seguirle.

Por último (por último para efectos de este artículo), pero no menos importante, dentro de tu filosofía personal debe figurar entre los primeros lugares el hábito de la acción. Actuar mientras planificas, actuar mientras hablas, actuar mientras piensas. Actuar, actuar, actuar.

Para la mayoría de las personas es muy fácil hablar desde la tribuna, desde el púlpito, desde la tarima. Pero en la arena de la acción tal vez necesitan todavía aprender a moverse. Un líder sabe que la planificación es importante. Que las palabras de motivación son importantes. Pero por encima de ello sabe que lo más importante y la más poderosa forma de enseñar a otros es actuando, ejecutando ese plan, trabajando como dice a su gente que se debe trabajar, saliendo adelante en esa dura prueba que le tocó vivir, y evitando quejarse cuando llegan los tiempos de dificultad financiera, relacional o de salud. El poder de la Acción. Es lo único que realmente genera resultados. Un arquitecto puede diseñar la casa más hermosa y funcional del mundo, pero si no se pone manos a la obra, tal casa no existirá jamás. No pasará de ser un dibujo en un papel. ¿Y cuántos dibujos no hay pegados en los mapas de éxito de muchas personas? No está mal, porque ese es el principio del camino, pero ese éxito no se logra con sólo ver el mapa y las fotos o dibujos en él todas las mañanas y decirse a sí mismo: "algún día lo lograré". Se logra saliendo a la calle, tomando el teléfono, llevando a cabo reuniones, prospectando, reclutando y en lo personal se logra al pedir perdón, al abrazar, al salir al parque con los niños, al salir en cita con la esposa en forma regular, al visitar a esa familia que está pasando dificultades financieras y brindarles la ayuda que necesitan. En fin, haciendo lo que se tenga que hacer para lograr los resultados que se buscan. 

Recordemos este principio universal y que tiene que ver con la acción: No hay crecimiento en la zona confort. Para lograr lo que queremos, hay que incomodarse. 


Estos cinco rasgos de carácter, como dije al principio, no son todos los atributos que un verdadero líder necesita para influir poderosamente en su gente, pero es un buen comienzo poder esforzarse por llevar a cabo un auto examen y determinar en qué punto se encuentra y luego definir cómo empezará a actuar para desarrollar aquellos que necesita.

Concluimos naturalmente que un buen líder será también un buen auspiciador en su empresa de MLM porque trasladará estos rasgos de carácter en su ser directamente y de forma espontánea a su rol como auspiciador. Existe una gran diferencia entre ser un auspiciador y ser un patrocinador. El patrocinar es simplemente cumplir con los requisitos del sistema para ingresar a un nuevo asociado y asegurarse de que se cumplan los requisitos mensuales de mantenimiento en volumen a través de llamadas de seguimiento y una que otra reunión. Esto usualmente crea la ilusión al líder de que está haciendo un excelente trabajo con su nuevo asociado. El auspiciar no es un procedimiento ni es parte de un sistema. El auspiciar es el proceso continuo de crear una firme y duradera relación con quien creyó en ti, ayudándole en todo el camino, sin importar cuán difícil sea, para que pueda lograr sus sueños, que no son menos importantes que los tuyos. A tomar decisiones, que no son menos difíciles que las tuyas. A construir una organización, que no es más sencillo que construir la tuya.

Todo líder con visión entenderá que su energía debe ser puesta en aquel lugar o persona en donde ésta sea merecida, y no necesariamente en donde sea necesitada. ¿Por qué? Porque muchas veces aquella persona que tú sabes necesita de tu ayuda y energía no se da cuenta y no valora tu esfuerzo, por lo tanto no sabrá aprovecharla y tu tiempo, recursos y energía se disiparán como vapor. No obstante, aquellos que están ávidos de recibir de lo que tienes para dar, y lo buscan con ahínco, merecen que les des todo de ti, porque será grande el resultado.

El líder sincero se interesa genuinamente en otros y actúa en concordancia. Sabe que proceder de esa manera tiene un mayor impacto en su espectro relacional que cualesquiera palabras que intente expresar. Él sabe que no debe preocuparse mucho por lo que habrá de cosechar, porque sabe también que la siembra fue buena.

Siembra siempre cosas buenas y la cosecha será abundante para todos.




martes, 20 de diciembre de 2011

El Corazón de un Líder


A menudo sentimos admiración por aquellos hombres y mujeres que de una u otra manera ejercen una poderosa influencia en nosotros a través de su ejemplo y palabras. Muchas veces pensamos que nos gustaría ser como ellos y poder llevar vidas así. Podemos conocer hombres y mujeres maravillosos, visionarios, trabajadores y bondadosos. Hombres y mujeres cuyo corazón está lleno de cosas buenas. Que buscan siempre hacer que aquellas personas que se encuentren cerca se sientan bien, no sólo por un momento, sino siempre y en todo aspecto.

Pero, ¿cuál es el factor que convierte a una persona en un líder? La respuesta a esta pregunta es simple y de una sola palabra, mas sin embargo requiere de un gran esfuerzo: Carácter.

El carácter es lo que eres en esencia. Lo que tu ser es. Lo contrario a carácter es Personalidad, que es lo que se nota a primera vista. Es la punta del iceberg solamente y se puede fingir. El carácter no puede fingirse, porque está fundamentado en leyes naturales o principios y éste se desarrolla con los años a través de experiencias únicas para cada ser humano y por las cuales se paga un precio.

Es similar al trabajo que se realiza en una granja. La siembra tiene un proceso que no puede alterarse. Debes plantan en primavera, cuidar en verano y cosechar en otoño. No se puede alterar el proceso. O tu cuerpo. Si deseas ser saludable, debes someterte a ciertas leyes naturales que toman su tiempo para dar los resultados que esperas. Alimentación, ejercicio. Son cosas que no se pueden fingir. ¿Se podría fingir hacer 50 flexiones seguidas? ¿O correr media maratón? ¿Se puede fingir eso? No, no se puede. Debe pagarse el precio y hacerse el esfuerzo que se requiere.

El liderazgo es igual. El liderazgo se trata de relaciones con otras personas y si bien se puede fingir tener una personalidad agradable a primera vista a través de técnicas que tantos libros venden, el poder mantener una relación en el tiempo, ganarse el respeto y tener autoridad dependerá de tu Carácter. El evangelio nos provee de una fuente infinita de ejemplos de buen Carácter y de cómo desarrollarlos, siendo el primero de ellos Jesucristo mismo.

Nuestro Salvador nos dio el ejemplo permanente del factor que convierte a una persona en Líder ejemplar, y somos testigos de que el rasgo más importante de nuestro Señor era su carácter. Él no estaba interesado en caerle bien a las personas ni en ser popular. Su único enfoque era el bienestar eterno de aquellos a quienes ministraba, aunque las mismas personas no tuvieran conciencia de ello y les molestara que Él se "metiera en sus vidas" con su mensaje de libertad espiritual.

Pero no necesitamos ser salvadores de las masas, ni presidente de una nación, o director en una multinacional para ser un gran líder. El Señor nos ha provisto de escenarios en los que podemos llevar a cabo una importante labor de liderazgo a través de la cual podremos bendecir las vidas de muchas personas, y el más importante de todos estos escenarios es nuestra vida personal.

El primer nivel de liderazgo lo ejercemos en nuestra propia vida, tomando control de aquellas cosas que pueden determinar el curso de ella: la forma como tratamos a los miembros de nuestra familia, lo que le damos a nuestro cuerpo como alimento, nuestra educación, nuestra fuente de ingresos, entre otras cosas. Desarrollar auto-dominio es una forma de liderazgo que nos permite tener claro el norte hacia el cual hemos elegido dirigirnos.

El segundo nivel de liderazgo está en nuestra relación con los miembros de nuestra familia y amigos. La identidad que ellos se formen de nosotros en sus mentes, el nivel de respeto y la autoridad que nos den dependerán exclusivamente del carácter que ellos perciban en nosotros. Muchos de los problemas que se presentan entre parejas se deben a que se ha perdido ese vínculo que estaba sujeto por el carácter individual. Nuestra influencia en ellos está determinada por la percepción que ellos tengan de nosotros.

El siguiente nivel de liderazgo es el liderazgo público que se ejerce en la Iglesia, trabajo o en la comunidad. Y es allí donde se pone a prueba el verdadero corazón de un líder, el cual para ser exitoso y lograr influir en las personas verdaderamente debe haber desarrollado en todo el tiempo anterior a ese momento, un Carácter lo más parecido al de Cristo y evidentemente, fundamentado sobre leyes naturales o principios. Esto es lo que le va a permitir influir en otros positivamente. Aquí no hay fórmulas mágicas ni arreglos cosméticos. Las relaciones se perpetúan y la influencia es real solamente cuando el Líder tiene una base de Carácter sólida.

Es nuestro deber realizar un inventario de nuestro carácter. Meditar en cuanto a ello. Dedicarle tiempo a la introspección y descubrir aquellas cosas que nos están alejando de ser más como Cristo.

Que el Señor nos bendiga a todos y nos dé la fortaleza de aceptar aquellas cosas que necesitamos cambiar y el valor y sabiduría para hacerlo.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Diferencia entre el Cielo y el Infierno

Un hombre muere y va a su lugar de juicio en donde se definirá si irá al cielo o al infierno.

Excepcionalmente, este hombre tenía tantas obras buenas como malas, así que se le permitió escoger a qué lugar iría.

El ángel le dijo:
-Ven, te mostraré el infierno.

Caminaron juntos por un largo pasillo que terminaba en una puerta de madera de cedro, arqueada en la parte superior, con bisagras fuertes de hierro y una gran manilla. Arriba de la puerta había un cartel que decía: “Infierno”.



Al abrir la puerta el hombre notó que era una habitación circular con bancas pegadas de la pared que estaban ubicadas en torno a una gran olla de deliciosa sopa. En las bancas estaban sentadas, sin permitírseles acercarse a la olla, muchas personas, todas famélicas, iracundas, miserables y que no cesaban en su desespero por no poder tomar la sopa, ya que las cucharas que les habían entregado para ello eran más largas que su propio brazo de manera que no podían llevarse el alimento a la boca. El sufrimiento era terrible.

El ángel dijo al hombre:
-Ven, te mostraré el cielo.

Caminaron por el mismo pasillo hasta el otro extremo que terminaba en la misma puerta de madera de cedro, con las mismas bisagras y misma manilla, sólo que sobre la puerta había un cartel que decía: “Cielo”.

Al abrir la puerta, el hombre observó la misma habitación circular, las mismas bancas en torno a la misma olla de sopa, la misma restricción de acercarse a la olla y las mismas cucharas largas. Pero las personas estaban todas muy bien nutridas, felices, sonrientes y completamente en paz.

El hombre con gran asombro voltea su rostro hacia el ángel y pregunta:
-No entiendo, ¿por qué si todas las circunstancias son exactamente las mismas aquí están todos felices y bien nutridos?

El ángel sonriente mira al hombre y responde:
-Sencillo. Aquí todos han aprendido a alimentarse los unos a los otros.

Moraleja: Dependiendo de nuestra disposición a compartir, el lugar en el que nos encontremos puede ser beneficioso o no. El beneficio mutuo lo es todo. Soy yo quien lo defino, no los demás.

jueves, 18 de agosto de 2011

NO ES LA INDUSTRIA, ERES TÚ

¿Cuántos años han pasado desde el día en el que comenzaste a hacer multinivel y todavía no sientes que hayas logrado lo que “te prometieron”?

Dependiendo del país de Latinoamérica en el que vivas, la fecha puede variar, pero el sentimiento es exactamente el mismo: “¡Fui engañado!




Sí, sí… fuiste engañado. ¿Pero por quién? Nuestra tendencia natural cuando no logramos lo que queremos o cuando nos suceden las cosas que no deseamos, es inmediatamente colocar la culpa fuera de nosotros. Es un comportamiento normal, aprendido desde pequeños y que nos protege de salirnos de nuestra zona confort para evitar incomodarnos poco o mucho. Pero ¿cuáles son las consecuencias de culpar a otros por lo que nos ocurre?

Hay varias consecuencias y podríamos enumerar algunas de ellas.

Primera. Dado que no puedes evitar muchas de las cosas que te están “pasando” por las cuales culpas a los demás, desarrollarás un resentimiento permanente hacia esas personas, lugares, cosas o circunstancias. Dicho sentimiento inhibe la expansión de tu ser porque bloquea tu capacidad de conectar con otros, lo cual es fundamental para el éxito en la vida.

Segunda. Te acostumbrarás a evitar tomar responsabilidad por esas cosas que te ocurren. Recuerda que todas las cosas que te pasan tienen tres fuentes de origen: 1) tus decisiones, 2) las decisiones de otros y 3) las fuerzas de la naturaleza. No obstante, aunque lo que te esté ocurriendo en este momento, lo que te haya ocurrido en el pasado o lo que te ocurra en el futuro no sea una decisión tuya, debes entender que sí eres responsable por la forma como respondes a aquello que te ocurra. Así y sólo así, podrás hacerte responsable de tu vida y creador de tu destino.

Tercera. Mientras culpes a los demás o a las circunstancias, al clima, al gobierno, a tu estatura, al color de tu piel, a tus padres, o a cualquier otro factor externo por las cosas que te pasan y por lo que sientes con respecto a las cosas que te pasan, nunca podrás generar la confianza necesaria que un líder necesita generar en el corazón de aquellos que lo siguen, porque la gente nunca desea seguir a un líder en el que no se pueda confiar, en el que su carácter esté en duda, que se esté quejando todo el tiempo y que sientan que no está en control.

Cuarta. El acto de culpar a otros por lo que te ocurre es un indicador de que estás viviendo anclado en experiencias pasadas. Es un indicador de que existe un temor a adentrarse en el futuro. De que hay una ausencia de visión y, por lo tanto, que tus acciones están enfocadas solamente al logro de resultados a corto plazo. Stephen Covey afirma con respecto a esto: “No vivas de tu historia. Vive de tu imaginación”.

¿Ya descubriste por quién fuiste engañado?

Mientras persistas en evitar aceptar tu responsabilidad por las cosas que te están aconteciendo, no podrás lograr más de lo que estás logrando hasta ahora. Y si no estás contento con lo que hasta ahora has obtenido, entonces es momento de recapacitar y señalar al verdadero culpable de lo que hoy eres, haces y tienes. Es sólo la decisión consiente de avanzar hacia el futuro lo que determina tu nivel de logro.

Pensemos por un momento en Nicholas (Nick) James Vujicic. Nació sin brazos ni piernas. Creció limitado tremendamente por su condición, pero esa limitación, para él, era sólo un juicio en la mente de los demás. Vujicic es hoy día un exitoso conferencista internacional, habla más de tres idiomas, es actor y productor, autor de libros de autoayuda y motivación, y sobre todo, es un millonario y filántropo.

¿Cuál es la diferencia entre tú y él? Una sola: Elección. Él, a pesar de sus circunstancias, eligió ser lo que podría llegar a ser en su máxima expresión, trazó un plan y se puso a trabajar con disciplina, perseverancia, paciencia y fe, y hoy él es quien es como resultado de tomar responsabilidad de su destino. Nick pudo haber culpado a Dios, a sus padres, al universo, a la naturaleza, a la sociedad, inclusive, a sí mismo por su condición. Pudo haberse entregado al abandono y al deterioro de su ser, tanto por dentro como por fuera. Pudo haberse puesto a pedir limosna en una acera o entrada de algún centro comercial y haber logrado “éxito” en generar lástima y muchos “¡pobrecito!” en los que lo verían tirado en el piso. Pero no lo hizo.

Su elección fue tomar el control de su vida y decidir trabajar por el futuro que él quería, sin importar sus circunstancias, o lo que otras personas pudieran pensar de él. Su apariencia física, contrario a avergonzarle, es su fuente de inspiración. Es su fuente de fortaleza. Lo que pudiera ser su punto débil, él lo convirtió en su punto fuerte. Supo transformar sus debilidades en fortalezas.

Entonces, ¿te engañaron cuando te dijeron que tendrías éxito en la industria del multinivel? ¿O es que simplemente no has tomado responsabilidad seriamente por los resultados que esperas obtener de ella?

La industria del network marketing es el espacio más inspirador para hacer negocio y al mismo tiempo crecer como individuo. Es cierto que al principio era mal vista, pero hoy día ya es reconocida como la forma más efectiva de hacer dinero. Grandes autores como Robert Kiyosaki, Stephen R. Covey, Donald Trump y el mismo Bill Clinton se han referido a esta industria como “el mejor medio para ayudar a las personas a lograr la verdadera libertad financiera”.

¿Sigues pensando que es la industria la que no funciona?

Hay negocios que podrían producir mucho más dinero del que la industria del multinivel te pudiera producir, pero los riesgos asociados son muchos. El único riesgo en la industria del multinivel es que pierdas el dinero que pagues por la compra de los derechos de distribución de la marca, que usualmente no superan los 400 dólares estadounidenses. Como ves, está diseñada para que la gente que participe, gane y gane de verdad. Pero no por el hecho de asociarte a una buena compañía vas a recibir dinero.

El multinivel es un negocio y como tal hay que trabajarlo como cualquier otro. No existen fórmulas mágicas ni atajos. Cosechas lo que siembres. Ni más ni menos. Necesitas grandes dosis de paciencia y fe, así como también de planificación, manejo adecuado de tus actividades, estrategias, actualización de tu conocimiento. Cambios significativos en tu enfoque universal, en la forma de relacionarte con los demás. En fin, es un negocio que te permite disfrutar de muchas otras cosas que otros espacios de productividad no te permitirían (aparte del dinero).

Tal vez hoy sientas que no has avanzado lo que “deberías” haber avanzado, pero para descubrir lo que verdaderamente está ocurriendo, comienza por dejar de culpar a tu entorno por no estar logrando lo que quieres y empieza por preguntarte: ¿Qué estoy haciendo o qué estoy dejando de hacer que está impidiendo el desarrollo de mi negocio de mercadeo en red de la forma como espero?

Ten presente que no se trata solamente de hacer dinero. Recuerda esta definición de éxito: El éxito es el balance que se encuentra entre todas las áreas clave de la vida: mental, emocional, social, financiera, espiritual y física. Cuando alguna de éstas está desajustada, no hay paz ni satisfacción, ni plenitud.

Hoy es el primer día del resto de tu vida y lo que hagas con el despertar de ese conocimiento es lo que comenzará a determinar la seriedad y firmeza del rumbo a seguir y del sitio al cual llegar. Tu eres el amo y señor de tu vida, eres el arquitecto y constructor de tu destino, eres el programador de tus acciones. Nadie más lo es. Entre tanto esto lo tengas muy claro, las cosas comenzarán a florecer para ti.

domingo, 31 de julio de 2011

La Evolución del Multinivel y nuestra respuesta a ella

Por Johnattan Santacruz


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"No hay nada más constante que el cambio"


Un hombre muy pobre le entrega a su hijo pequeño que estaba empezando a conocer el mundo un par de lentes y le dice que nunca se los debe quitar, que todo lo que haga debe hacerlo y verlo a través de esos anteojos porque si se los quita no podrá ver bien y además, que él los había utilizado durante toda su vida. El niño creció con esos lentes puestos y a pesar de no poder ver bien algunos panoramas o de ver borroso a algunas personas o de no obtener los resultados que deseaba, obedientemente nunca se los quitó. Muchas personas al verle tropezar, le preguntaban si realmente esos anteojos le ayudaban a ver mejor, a lo que él siempre respondía: "Tal vez no, pero mi papá me los dio y me pidió que los usara siempre. Siempre los he utilizado y los seguiré utilizando. No veo por qué quitármelos".


Por muchos años hemos venido haciendo multinivel de la única forma que conocemos porque esa es la forma que nos enseñaron. Desde que el multinivel llegó a Latinoamérica hemos venido viéndolo con los únicos lentes que nos han entregado y muchos están viendo el panorama, a las personas y las situaciones a través de ellos. Lo interesante es que nunca nadie nos ha obligado a hacerlo de esa manera. Ha sido nuestra elección proceder así. Ha sido nuestra elección dejarnos puestos estos lentes que nos impiden ver claramente y a pesar de que con el paso de los años y de las experiencias vividas seguimos viendo de forma borrosa lo que ocurre a nuestro alrededor (tal vez con conciencia de ello), "no vemos por qué quitarnos" los lentes que nos impiden ver claramente y que están dañando nuestra capacidad de ver hacia el futuro.

El mantener permanentemente puestos estos lentes que no están formulados para tí es lo que te impide evolucionar y pasar de ser un distribuidor a convertirte un networker profesional. Tal vez tu hayas logrado cheques buenos en esta industria, pero tal vez no tienes todo lo que has esperado obtener de ella. Aquello con lo que soñaste y colocaste en tu mapa del éxito hace algunos o muchos años. Aquello que vino a tu mente cuando te pidieron en esa primera reunión de presentación de negocios que cerraras los ojos y pensaras en las cosas que querías para tí y tu familia. Aquello que no sólo deseas, sino que necesitas para vivir dignamente o para mejorar la calidad de vida o para disfrutar de la abundancia de este mundo. Es imposible evitar sentirse frustrado cuando ves las revistas o la página web de las diferentes compañías y observas los números que generan tantos networkers profesionales. Cuando agregas a uno de ellos en el Facebook y entras en la sección de "Fotos" y te das cuenta de la calidad de vida de la disfrutan estos líderes. No puedes evitar pensar: "¿Por qué yo no lo he logrado a este nivel?"

¿Te preguntas por qué no lo has logrado? Tal vez no puedes "ver" ese porqué debido a que los lentes que llevas puestos son los que te impiden verlo, pero en tanto elijas dejártelos puestos seguirás sin ver las miles de oportunidades que hay allá afuera, pero que no las puedes ver porque eliges no verlas.

IMÁGENES DIFERENTES
Nuestro subconsciente no está diseñado para procesar palabras, sino que trabaja procesando imágenes. El SRA (sistema reticular activo) del cerebro o subconsciente, es el que está detrás de las acciones inconscientes que llevamos a cabo, las cuales asombrosamente son las que definen nuestro día a día, más que las acciones complejamente elaboradas. Debido a que son las imágenes que colocamos en el subconsciente las que inciden en nuestro proceder diario, dependiendo de las imágenes que elegimos colocar allí serán nuestras acciones y por ende nuestros resultados. Los hábitos, lo primero que nos viene a la mente al inicio de una conversación, nuestros sueños, nuestros deseos, nuestro vocabulario, están grandemente influenciados por el contenido de nuestro subconsciente.

¿Estás viendo más claro ahora?

Esas imágenes que has elegido colocar en tu subconsciente y que han entrado a lo largo de los años a través de esos lentes que hoy llevas puestos, son las que han definido muchas (si no todas) de las acciones que has venido realizando a lo largo de tu vida y consecuentemente los resultados que estás obteniendo hoy.

Pero, ¿es posible reemplazar las imágenes que hoy tenemos en el subconsciente y que están incidiendo en tu accionar diario? La buena noticia es que sí. La acción voluntaria de elaborar planes y la elección consciente de obligarnos a nosotros mismos a ejecutarlos, son los responsables de proveerle a nuestro subconsciente una nueva fuente de imágenes que reemplazarán las actualmente existentes y que, al igual que las anteriores, continuarán definiendo nuestro diario proceder. Es necesario y fundamental para que esto ocurra que comiences a crear conscientemente experiencias que te permitan vivir momentos determinantes y que marquen el camino que vas a transitar para obtener las cosas que más deseas. Como lo dice esta sabia frase: "Sin continúas haciendo lo que hasta ahora has venido haciendo, seguirás obteniendo lo que hasta ahora tienes". Recuerda que para obtener las cosas que jamás has tenido, debes hacer las cosas que jamás has hecho.

No obstante, antes de que esto ocurra, debes reformular o quitarte los lentes que traes puestos para que puedas ver claramente si tienes la escalera apoyada en la pared correcta, antes de comenzar a subirla.

NUEVOS PANORAMAS
El quitarte o reformular esos lentes que te han impedido ver las cosas lo más cercanas a la realidad durante tantos años es un acto que requiere de mucha valentía, de consciencia, de visión, de un deseo irreprimible de liberarse. Requiere de una voluntad férrea de dejar de lado aquello que te han enseñado es "la correcta y única forma" de hacerlo. Requiere de que no te importe el "qué dirán". Requiere de madurez. Requere de aterrizar, ver la realidad circundante y tomar consciencia de que el esfuerzo que se ha venido haciendo no está dando los resultados esperados o se están obteniendo resultados mediocres (si ese fuera el caso), muy por debajo de lo que necesitas que ocurra. Requiere de comenzar a ser claro contigo mismo y dejar de engañarte repitiéndote continuamente que estás en la mejor compañía, que tienes el mejor plan, que tienes el mejor producto y que este año sí será tu año de éxito. Requiere de que tengas una conversación franca con tu asociado de upline y reconfigures tu relación con él o ella. Requiere de que entiendas de una vez por todas que una gran compañía no necesariamente significa una gran oportunidad. Requiere de que dediques tiempo a desarrollar la habilidad de acercarte a las empresas de multinivel desde la razón y no desde la emoción.

Una vez tengas la fuerza de voluntad para reconocer que las cosas pueden ser mejor para tí y para tu familia, y que te apertures a nuevas alternativas, entonces podrás realizar el acto liberador de retirar esos lentes que te nublan la visión y podrás empezar a ver más claramente y por ende a controlar hacia dónde te diriges. Recuerda que esto sólo ocurre luego de una elección consciente. No ocurrirá por azares del destino.

Existirán muchas preocupaciones en tu mente en el momento en el que decidas retirar esos anteojos y comenzar a ver el mundo con más amplitud: qué le digo a mi upline, qué le digo a la empresa que ha confiado en mí por tantos años, qué pasará con mi grupo de asociados, mi reputación, mi credibilidad, mis costumbres, mi orgullo, entre muchas otras. Pero recuerda que no hay crecimiento dentro de tu zona comfort. Si quieres que las cosas cambien, tienes que incomodarte y no sólo un poco. Tienes que incomodarte mucho. Debes tomar decisiones complejas. Los cambios no son cómodos y nunca lo serán. Pero son los que nos hacen crecer y convertirnos en mejores personas. Son los cambios elegidos (y a veces los que otros eligen por nosotros) los que nos ayudan a alcanzar el balance que requerimos en todas las áreas clave de nuestra vida: relacional, financiera, física, espiritual, mental.

Los SÍ construyen tu negocio. Los NO construyen tu carácter. Es tiempo de decir NO a algunas cosas que están reteniendo la explosión de tu potencial, para que le puedas decir SÍ a aquellas cosas que harán una verdadera diferencia en tu vida, en tu familia y en tu negocio. Apertúrate a nuevas alternativas. Escucha nuevas propuestas. Analiza con mucha lógica. Investiga. Comienza tu proceso evolutivo hacia convertirte en un Networker Profesional. No te cierres ni seas ciego a oportunidades que pueden representar la diferencia que has venido esperando por años y que están llegando. Anclarse de manera religiosa a una empresa de multinivel puede limitar tus opciones de crecimiento, si esa empresa no te brinda lo que necesitas para tener libertad financiera. Si bien es cierto que debes ser leal a la empresa, primero están tú y tu familia. Esto es un negocio, no un club social, y si tu empresa no te provee los ingresos que tú necesitas a pesar de que conscientemente sepas que te estás esforzando lo suficiente, entonces es tiempo de buscar otro socio que efectivamente represente el apalancamiento que necesitas para gatillar tu potencial.


El niño ya hombre finalmente comprendió que algo andaba mal y que no era posible que todas las cosas se vieran tan distorsionadas ni que tanta gente pudiera estar equivocada, así que un día decidió probar y se retiró los lentes y lo que vio lo dejó maravillado: vio la luz más brillante, vio un futuro más nítido, vio el interior de las personas, vio su verdadera hermosura, vio a través de los ojos de otros, vio que su comodidad le impedía crecer, vio la abundancia de la tierra, vio la bondad, vio la confianza, vio el amor, vio la razón, vio la paz interior.


Te invito hoy a que reflexiones acerca de esto. Se acercan cada vez más y mejores oportunidades de hacer multinivel en este mercado y debes prepararte para meter tu hoz y cosechar. No te estoy hablando de una empresa en particular. Te estoy hablando de apertura a nuevas opciones. Tus resultados de hoy son el indicador de la necesidad que tienes de ver hacia nuevos horizontes. Podrás cosechar mucha abundancia al asumir esta actitud de apertura.